Buscando buscandito, me he topado en Internet con una página web, ya extinta, de un tal Javier Garrido, en la que se exponen diversas cuestiones sobre esta pseudomedicina, algunas ya requetecontrastadas y requetecitadas en este y en otros blogs sobre el tema, y otras no tanto, algunas anécdotas o ciertos puntos de vista interesantes. Así, aunque pueda parecer una redundancia, y sin pedirle permiso al autor, puesto que -como su web- ha desaparecido de Internet, me permito reproducir aquí algunos de sus artículos sobre el tema. Los he señalado como JG1, JG2 y JG3.
Un ilustre contemporáneo de Samuel Christian Hahnemann, el físico y astrónomo Pierre-Simon Laplace, solicitó cierta vez que se incorporase la Medicina a la Academia de Ciencias, para que allí, en contacto con los verdaderos sabios, los médicos empezaran a hacerse científicos. Demás está decir que esta despectiva opinión resulta exagerada en más de un sentido, pero a pesar de eso refleja bastante bien la percepción que tenían los hombres de aquella época respecto a la Ciencia Medica. Y no podía ser de otra forma: los conocimientos fisiológicos se hallaban aún en estado embrionario, se desconocía por completo la etiología de las enfermedades, se carecía de medios adecuados de diagnóstico, las terapéuticas efectivas eran escasas y se apelaba con frecuencia a tratamientos tan brutales como inútiles. Si se compara todo esto con el desarrollo de la Física a partir de Galileo casi terminaremos por darle la razón al marqués de Laplace. Esta situación iría cambiando paulatinamente a lo largo del siglo XIX, que es el siglo de Claude Bernard, de Rudolph Virchow, de Lister, de Pasteur, de Robert Koch, de Laennnec, de Semmelweis...
Hahnemann descubre o inventa su sistema en 1796, y publica su obra monumental, el "Organón de la Medicina Racional" en 1810. Lo hizo mezclando una idea que rondaba por la conjetural medicina de esos tiempos desde hacía varios siglos, con suposiciones propias, apreciaciones arbitrarias e inferencias gratuitas. Mientras aquella medicina que tanto desdeñaba Laplace se transformaba poco a poco en una autentica ciencia experimental y empezaba a producir resultados tangibles, la Homeopatía cesó de evolucionar prácticamente desde el mismo momento de su nacimiento, estancándose en los "hechos" descubiertos por Hahnemann y poniéndose de espaldas a todos los descubrimientos posteriores, encerrandose en lo que solo se puede calificar de dogmatismo autista. Y esto no es poco decir: son dos siglos en los que el conocimiento médico, desarrollándose a un ritmo cada vez más acelerado, ha encontrado más respuestas, y de un modo absolutamente abrumador, que en todos los siglos anteriores de la historia de la Humanidad.
En lugar de esto, ¿qué nos ofrece la Homeopatía?
1. Una ausencia total de bases científicas comprobables, de datos bien contrastados y reproducibles.
2. Un desconocimiento absoluto de la etiología de la enfermedad.
3. Una "fisiopatología" y una "etiopatogenia" (por llamarlas de alguna forma) que no son otra cosa que una mezcolanza de nebulosos términos metafísicos con crasas arbitrariedades, opiniones sin fundamento y argumentos de autoridad.
4. Una "nosografía" (por llamarla de alguna forma) basada exclusivamente en síntomas, muchos de ellos caracterizados por su vaguedad y su insignificancia, incapaz de diferenciar una peritonitis de una crisis histérica conversiva (si los síntomas son iguales, para un homeópata se tratará de la misma enfermedad).
5. Una "terapéutica" (por llamarla de alguna forma) sin base racional ni lógica, contraria a la experiencia y a las evidencia acumuladas conjuntamente por la física, la química, la fisiología, la fisiopatología, la bioquímica y la farmacología, pero asimismo saturada de más términos metafísicos (en el mal sentido de la palabra).
6. Una absoluta carencia de pruebas científicas de que su grotesca terapéutica funcione como algo más que un placebo. Por pruebas científicas quiero decir: ensayos clínicos bien controlados y reproducibles, y no la consabida evidencia anecdótica. Pero como han tenido doscientos años para demostrar algo y no lo han hecho, veo muy difícil que lo vayan a hacer de ahora en adelante.
7. Un lenguaje pintoresco, mezcla de términos en desuso desde el siglo XVIII con "actualizaciones" fraudulentas, y una gama de "medicamentos" (por llamarlos de alguna forma) con bonitos nombres en latín.
Entendámonos: los homeópatas proclaman orgullosamente que ellos, a diferencia de la perversa medicina "oficial", son los únicos que tratan causalmente la enfermedad (desconociendo completamente su etiología, su etiopatogenia y su fisiopatología) y al individuo (clasificándolo por sus síntomas en lugar que por su enfermedad), pero no ofrecen la menor prueba de ello. Nunca se les verá tratando una meningitis o una neumonía complicada, aunque disponen en su arsenal "terapéutico" de las drogas pertinentes (???), a menos que los Repertorios estén errados; con mucha prudencia han optado por refugiarse en las enfermedades crónicas y en cuadros evanescentes. Con frecuencia los vemos exhibir arrogantemente el siguiente malhadado "dictamen" de la O.M.S:
La Homeopatía es una disciplina médica cuyo énfasis principal es la terapéutica. Es un sistema de bajo costo que emplea exclusivamente drogas sin toxicidad. Puede usarse para tratar enfermedades agudas o crónicas, pero su más grande contribución está en el éxito de las enfermedades crónicas que se han transformado en difíciles de manejar por los métodos ortodoxos.
Otra vez las enfermedades crónicas. Pero que lástima que eso no sea lo que postule Hahnemann, ni lo que afirmen sus discípulos hasta el día de hoy (dicho sea de paso, tampoco existen pruebas de que curen enfermedad crónica alguna; a lo más, las alivian; ¿otra vez el efecto placebo? ¿o es que estamos hablando de enfermedades que remiten periódicamente?). Frente a estás miserias casuística, la medicina "oficial" (yatrogénica por definición) ha logrado curas efectivas, y comprobadas de forma irrebatible, para decenas de enfermedades infecciosas, para numerosos procesos tumorales, para cardiopatías que con anterioridad eran mortales invariablemente; ha mejorado la calidad de vida de millones de personas con enfermedades crónicas mediante terapéuticas racionales y rehabilitación; ha logrado milagros tecnológicos como los transplantes de órganos; ha salvado a millones de vidas por medio de la vacunación; ha erradicado la viruela y está haciendo lo mismo con el sarampión y la poliomielitis... Y todo esto sin apelar a energías oscuras ni a verdades reveladas, y sobre todo, sin pretender tener en sus manos la panacea absoluta ni curar "causalmente" todas las enfermedades.
Más que como una "medicina", la Homeopatía debería definirse como una secta religiosa, con su gurú infalible y omnisciente, con su dependencia de la Verdad Revelada y de la Fe Ciega, con su fascinación hacia lo irracional, con su adhesión a conocimientos y ritos inmutables y perennes, con su hostilidad hacia el conocimiento científico, con sus prácticas curanderas tomadas prestadas de la magia imitativa más rudimentaria. En ella no hay nada de ciencia, ni puede haberlo; desde sus inicios fue una pseudociencia, y hasta el día de hoy la situación no ha cambiado en absoluto.
29 noviembre 2006
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3 comentarios:
Muy buen comentario y muy buen blog. Nunca me habia interesado en la homeopatia en cuanto a "disciplina", siempre desde el punto escéptico. Hoy me decidí a buscar textos homeopáticos "de verdad" y realmente dicen tantas tonterias!!! y se las creen!!
"En homeopatía, se considera que cada una de las
sustancias naturales empleadas para fabricar un
medicamento es portadora de un "mensaje" (o de
una "información") que la caracteriza. Este "mensaje"
se relaciona con su vida y sus orígenes. Así
pues, si se trata de una planta, puede ser aislada o
"social", vivir en la montaña, en la planicie o en
medios de cultivo, crecer en clima cálido o frío, ser
parásita o no, tener un polen que sea transportado
por el viento, la lluvia o los pájaros, etc. Todo
esto lo va a comunicar a través de un remedio. El
mismo razonamiento puede generalizarse a los
minerales y a los animales.
Dicho principio puede ilustrarse con el siguiente
ejemplo: para desplazarse unos metros, un animal
tardará entre varios segundos y varias horas; un
vegetal, de varios años a varias docenas de años;
un mineral, varios siglos. Ibr consiguiente, la utilización
de diluciones a base de minerales permite
tratar problemas muy profundos del individuo,
que se remonten muchos años atrás o hasta varias
generaciones."
Muy buen comentario y muy buen blog. Nunca me habia interesado en la homeopatia en cuanto a "disciplina", siempre desde el punto escéptico. Hoy me decidí a buscar textos homeopáticos "de verdad" y realmente dicen tantas tonterias!!! y se las creen!!
"En homeopatía, se considera que cada una de las
sustancias naturales empleadas para fabricar un
medicamento es portadora de un "mensaje" (o de
una "información") que la caracteriza. Este "mensaje"
se relaciona con su vida y sus orígenes. Así
pues, si se trata de una planta, puede ser aislada o
"social", vivir en la montaña, en la planicie o en
medios de cultivo, crecer en clima cálido o frío, ser
parásita o no, tener un polen que sea transportado
por el viento, la lluvia o los pájaros, etc. Todo
esto lo va a comunicar a través de un remedio. El
mismo razonamiento puede generalizarse a los
minerales y a los animales.
Dicho principio puede ilustrarse con el siguiente
ejemplo: para desplazarse unos metros, un animal
tardará entre varios segundos y varias horas; un
vegetal, de varios años a varias docenas de años;
un mineral, varios siglos. Ibr consiguiente, la utilización
de diluciones a base de minerales permite
tratar problemas muy profundos del individuo,
que se remonten muchos años atrás o hasta varias
generaciones."
Estos textos son muy notables. Muy, pero que muy bien por recuperarlos para el respetable.
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