16 mayo 2006

Homeopatía veterinaria: si mi perro dice "guau...."

La homeopatía veterinaria es un campo fascinante y extraordinario. Si la homeopatía digamos general ya lo es de por sí, esta especialidad se lleva la palma en cuanto a contradicciones, afirmaciones sin pruebas, falta de estudios serios y de estadísticas, etc.

Lógicamente, pensarán algunos, ya que hablamos de animales, y de los animales lo último que podemos esperar es la comunicación hablada o inteligible con nosotros, los humanos, y que nos cuenten sus dolencias. Cuando un animal padece una enfermedad es extremadamente difícil, si los síntomas no son muy claros y tajantes, establecer qué enfermedad le afecta, en qué grado, o cuáles son sus causas. Los veterinarios emiten sus diagnósticos muy frecuentemente con mucha menor fiabilidad que si de humanos se tratara, porque el animal no puede decirle que le duele el bazo, o el páncreas, o una muela.

Sin embargo, los veterinarios homeópatas han dado con la clave: someter al dueño del animal a un interrogatorio especialmente riguroso y concreto. Digo “especialmente” porque lo normal es que un veterinario pregunte al dueño del animal por el comportamiento del mismo, si ha observado algo raro en él, sus cambios de costumbres, sus reacciones ante situaciones especiales, etc. El interrogatorio del veterinario homeópata es muchísimo más exhaustivo; de hecho, incluye preguntas acerca del comportamiento del animal cuya respuesta se debe exclusivamente a la naturaleza del mismo, a sus hábitos alimenticios o sociales y a la educación que ha recibido por parte de su amo. Esto da lugar a que comportamientos a veces innatos, a veces adquiridos, se puedan interpretar de manera errónea como síntomas de una enfermedad.

Lo ilustraré con unos ejemplos:

- Para un homeópata es signo de enfermedad el que un animal reaccione ante sonidos bruscos, como un petardo o un trueno: Phosporus o Borax será el producto indicado. Todos sabemos que a un animal se le puede perfectamente acostumbrar a dichos ruidos, es simplemente cuestión de educación.

- Si al animal no le gusta el calor hay que darle Sulphur. Bueno, ¿y si yo soy dueño de un Alaskan Malamute, perro de Alaska como su nombre indica, acostumbrado por raza a los climas fríos, que detesta el calor y se vuelve inactivo e inapetente cuando la temperatura sube, es que está enfermo? No, por supuesto. Si le gusta el sol, en cambio, hay que darle Pulsatilla. Que yo sepa, y que alguien me corrija, a todos los animales les gusta el sol (salvo a los marinos –y no a todos les disgusta- y a los que viven bajo tierra).

- La sensibilidad a las variaciones meteorológicas se cura con Sulphur. ¿En serio? Mi perro detecta invariablemente cuando va a llover o cuando va a hacer viento. ¿Estará enfermo por eso? ¿Y qué decir de los aviones comunes y las golondrinas, que buscan sus nidos horas antes de que comience una tormenta, también están enfermos?

- Si el animal está avido de afecto hay que darle Pulsatilla (sí, la misma que para los enfermos de “gusto al sol”). ¿Alguien conoce a algun animal domesticado que no esté ávido de afecto (y no hablamos sólo del afecto humano, sino del que obtiene por parte de los de su misma raza o manada o bandada o jauría o lo que sea). De hecho, si el animal busca la soledad está decididamente enfermo, y hay que administrarle Sepia.

- Un animal tiene un apetito cambiante: hay que darle Natrum Muriaticum. ¿Por qué, si precisamente los veterinarios saben mejor que nadie que los animales se autoregulan es este aspecto mucho mejor y eficientemente que los humanos?

- Para un animal celoso lo mejor es darle Lachesis, Hyosciamus o Stramonium. Mi periquito enfermó de celos (o eso al menos creímos notros, no somos etólogos) cuantro entró un perro en casa, se le dejaron de prestar atenciones y se le desbancó del lugar de honor que ocupaba hasta entonces. ¿Se habría curado con más atenciones? Seguramente.

- Cuando un animal está ansioso debido a la soledad, hay que administrarle Arsenicum Album o Phosphorus. Es decir, la ansiedad no es un síntoma de la mala educación o egoísmo del dueño, que lo deja mucho tiempo abandonado, no, es que está enfermo. Por eso pasar más tiempo con él no es la solución: la solución es el arsénico.

- Si el animal tiene un comportamiento dictatorial tampoco se debe a que el dueño no le ha hecho comprender su papel en la colectividad y el animal se ha erigido en dueño y señor. No es cosa de la mala educación, sino que está enfermo, y hay que darle Lypocodium. Igual que si se encoleriza cuando se le regaña, hay que darle Chamomilla o Nux Vómica.

Todos estos ejemplos muestran lo que para los veterinarios homeópatas son síntomas de una enfermedad. El mecanismo de la curación (de la curación que ellos afirman que obtienen) les sigue siendo completamente misterioso, al igual que para los homeópatas digamos ordinarios. Por supuesto que niegan el efecto placebo, ya que argumentan que un animal no puede discernir ni tener capacidad para autosugestionarse.

Pero hay que tener en mente que de todos estos síntomas la mayoría se obtienen a raíz del interrogatorio del propietario, no del animal directamente (faltaría más). Son pues, síntomas completamente subjetivizados, interpretados, y en los casos en que no se está familiarizado con su comportamiento, normalmente erróneos

Precisamente por ello habría que prestar más atención al tema de la autocuración. Los animales nunca han ido al médico. La naturaleza y la evolución les ha dotado de mecanismos de autodefensa ante enfermedades muchísimo más potentes que a los humanos. Su sistema inmunitario se desarrolla casi completamente desde que son crías y la selección natural contribuye en gran manera a que sólo los animales saludables y fuertes sobrevivan. Los pavos y los cerdos comen excrementos, los perros lamen orina de otros perros y frecuentemente ingieren determinadas hierbas que explusan de manera natural a los parásitos intestinales, los lobos consumen carne infestada de animales enfermos, y el buitre leonado (Gyps Fulvus) tiene el récord de la naturaleza: todavía nadie ha descubierto ninguna sustancia orgánica que sea capaz de enfermarle (y no será por lo que comen y el estado en que normalmente se encuentra su alimento). Y existen multitud de ejemplos más.

Conclusión: para variar, yo sacaría la navaja de Occam y me apuntaría a la tésis de la autocuración sin vacilar. De hecho, y teniendo en cuenta lo que sabemos de la naturaleza animal y del nulo efecto que en cualquier ser vivo puede causar una sustancia compuesta molecularmente de nada, es la opción más plausible.

[Repertorio tomado de esta web]
[Otro repertorio más completo y artículos varios]

15 mayo 2006

La irresponsabilidad naturista

Las vacunas fueron descubiertas en 1771, por Edward Jenner, a partir de unos experimentos que realizaba con gérmenes de la viruela que atacaba a la vaca, pero que a los trabajadores de las granjas hacía inmunes hacia esta enfermedad.
De ahí proviene su nombre, de la palabra latina vacca y este invento fue el inicio de todo un programa de inmunizaciones que ha permitido prevenir muchas enfermedades mortales o incapacitantes y evitar grandes epidemias.
A partir de ese momento, se han inventado una serie de vacunas, tanto para prevenir algunas enfermedades infecto-contagiosas, como para controlar alergias a sustancias tóxicas o elementos ambientales.
Una breve historia de las vacunas es la siguiente:
- En 1796 se aplicó por primera vez la vacuna contra la viruela, enfermedad que ha sido erradicada totalmente. Fue descubierta por el médico inglés Edward Jenner en 1771.
- En 1880, Louis Pasteur y Robert Koch descubrieron los "gérmenes" causantes de algunas enfermedades infecciosas como el cólera y la rabia y a partir de ellos se elaboraron las vacunas respectivas.
- En 1891, Emil Adolf von Gelming y Shibasaburo Kitasato, elaboraron las vacunas contra la difteria y el tétanos.
- En 1906, Léon Calmetre y Camille Guérin, inventaron la vacuna BCG contra la tuberculosis.
- En 1954 Jonas E. Salk inventó la maravillosa vacuna contra la poliomielitis.
- En 1960, John F. Enders inventó la vacuna contra el sarampión.
- En 1962 Thomas H. Séller, inventó la vacuna contra la rubéola
También existen vacunas contra el tétanos, la tos ferina, la hepatitis A y B, la neumonía, la fiebre amarilla, la tifoides, la gripe o influenza, paperas, varicela, neumococo y meningococo y otras enfermedades graves y los científicos de muchos países trabajan para encontrar la del virus causante del SIDA y otras enfermedades que se han extendido como pandemias, en todo el mundo.

Las vacunas son preparaciones prácticamente innocuas, obtenidas a partir de partículas inactivadas (o atenuadas) de agentes infecciosos virales bacterianos, que al ser administradas al ser humano (niños o adultos), inducen un estado específico de protección con la subsecuente formación de anticuerpos (defensas), que por lo general duran años. Los gérmenes patógenos, en esas condiciones, no pueden desencadenar la enfermedad, ya que la persona vacunada tiene anticuerpos (defensas), los cuales inactivan al agente agresor.

Uno de los avances médicos más importantes en este siglo ha sido el control de muchas enfermedades comunes mediante la administración de vacunas altamente eficaces. La prevención por vacunas de enfermedades infecto-contagiosas es la mejor conducta a seguir en el control de las mismas por varias razones importantes que se mencionan a continuación:
a) Desarrollo cada vez más frecuente de resistencias bacterianas hacia los antibióticos comúnmente usados, siendo en ocasiones necesario utilizar antibióticos de reciente síntesis, pero con un alto costo o con dosis muy altas para "matar" al germen agresor.
b) Aparición de nuevas enfermedades infecciosas como el S.I.D.A. para el cual no hay curación una vez adquirido.
c) Relación favorable costo-beneficio: por cada dólar invertido en investigación de vacunas y su aplicación se ahorran USD $20.00 a $25.00 que se gastarían en tratar lo enfermedad, sus complicaciones y secuelas.
d) Erradicación a largo plazo de algunas enfermedades, como ya sucedió con la Viruela.

Ya hemos tratado de manera larga y tendida la pretendida oficialización de las llamadas "medicinas alternativas", entre las cuales se encuentran la homeopatía y la medicina naturista. También hemos hablado del sentimiento corporativo que guía a los médicos titulados practicantes de alguna de estas terapias a desear la citada regularización. Suponemos, sólo suponemos, que la mayoría de estos titulados no se quedarán cruzados de brazos cuando sus nuevos "compañeros", llegados desde las pseudomedicinas, expongan sus teorías y practiquen su particular filosofía de la salud. Por ejemplo, tendrán el placer de convivir profesionalmente con los integrantes de la Sociedad Española de Medicina Naturista, que en su página web, en la sección de Biblioteca, recomienda este libro:


Inmunidad o Vacunas de las verdades y de los riesgos
Autor: Xavier Uriarte
Josep M. Martorell, editor
Conde Salvatierra, 8-3-2 - 08006 Barcelona
239 páginas
ISBN 84-930261-1-5

"Nuestro compañero Xavier Uriarte Llorente, vicepresidente de la Liga por la Libertad de Vacunación y coordinador de los programas de recogida de efectos adversos de las vacunas para Europa y América Latina, ha escrito este libro que ofrece respuestas a las numerosas preguntas de los padres sobre el tema de las vacunas. Muestra la mejor forma de actuar sin cometer errores, ya sea por ignorancia o descuido. Previene de los posibles riesgos de la vacunación y proporciona argumentos a los médicos que estén dispuestos a orientar a sus pacientes de manera honesta."

Sólo espero, honestamente, que ningún hijo o familiar del autor del libro contraiga una enfermedad grave por no haberlo vacunado.

13 mayo 2006

El asunto de la "oficialización" de las llamadas terapias naturales

Hoy se publicaba una noticia en la prensa:

Los profesionales que practiquen terapias naturales tendrán que tener un título homologado

La Generalitat regulará el sector a partir de la primavera de 2006 con especial atención a la medicina tradicional china, los criterios naturistas, las terapias manuales y la homeopatía

La Consejería de Salud de la Generalitat de Cataluña regulará el sector de las terapias naturales a partir de la primavera de 2006, por lo que todos los centros donde se practiquen tendrán que estar autorizados y todos los profesionales tendrán que tener un título homologado. Las terapias naturales se enmarcan en cuatro grupos. La medicina tradicional china, de la que la acupuntura es la rama más conocida; los criterios naturistas, que utiliza estímulos y agentes naturales para potenciar la capacidad curativa de la persona; las terapias manuales, basadas en la utilización de las manos, y la homeopatía.

Así lo anunció la consejera de Salud, Marina Geli, quien dijo que el futuro decreto establecerá un único programa formativo de cada una de las terapias naturales y señalará los requisitos necesarios para acceder a esta formación. También determinará el sistema de evaluación de los programas de formación para que se pueda acreditar al estudiante como práctico en una de las terapias naturales.

Para poder ejercer estas técnicas, todos los profesionales, tanto nuevos como los que estén en activo, tendrán que acreditar sus competencias y se revisarán cada cinco años. Además, el decreto establecerá los criterios que tienen que tener los profesionales para poder ser formadores de estas terapias. Todos los centros de formación también tendrán que estar acreditados.

Los centros que practiquen terapias naturales tendrán que obtener una autorización administrativa para poder desarrollar su actividad. También tendrán que inscribirse obligatoriamente en un registro de centros. Será obligatorio que los prácticos de terapias naturales, antes de asistir a un paciente, le informen por escrito y de forma comprensible de la práctica que se le realizará, de las posibles contraindicaciones y de qué la actividad es 'parasanitaria'.

Geli aseguró que con esta regulación se pretende "dar confianza y garantías de calidad" a los usuarios de estas terapias, ya que se calcula que un tercio de los catalanes las han utilizado alguna vez en su vida. De momento, las personas que se formen como prácticos de terapias naturales tendrán un título de personal sanitario no reglado, pero, la Consejería espera que en un futuro estos estudios puedan ser ciclos formativos de grado medio o superior o incluso una diplomatura
.

Nada más leer la noticia me han asaltado dos sentimientos encontrados: primero un cierto alivio, en el sentido de que ya hay alguien por lo menos que pretende regular los desmanes en los que incurren sin vigilancia ni control alguno los practicantes de este tipo de terapias, y después un sentimiento de desazón ocasionado por el sentido verdadero de la noticia: las terapias naturales serán oficiales, se reconocerán al mismo nivel, o casi, que la Medicina convencional, la Astrofísica o la Biología molecular. Lo dice bien claro, al final de la noticia.

Leyéndola un poco más detenidamente me han llamado la atención algunas frases:

Un futuro decreto establecerá el programa formativo de las respectivas terapias. ¿Quién establecerá las materias a estudiar, con qué criterio? ¿Usando un criterio político, es decir, políticamente correcto, que recoja como objeto de estudio los hechos consumados, las prácticas que ya se realizan? ¿O un criterio científico, en cuyo caso no me gustaría estar en la piel de los futuros "formadores"?

Los titulados tendrán que demostrar sus competencias en la terapia de que se trate. ¿Cómo se va a medir esta competencia? ¿Mediante un sistema político-administrativo, que se limite a exámenes periódicos al uso actual? ¿O usando un criterio científico, indagando en el conocimiento verdadero que los titulados tengan de su especialidad? Si es así, los homeópatas tendrán que demostrar cómo es posible la acción de un medicamento que no contiene principio activo alguno; los acupuntores deberán mostrar sin duda cómo fluye y en qué medida la energía chi por nuestro cuerpo, y cómo este obedece a pinchazos en sitios escogidos más o menos al azar, y sus efectos; los especialistas en Flores de Bach deberán enseñarnos y demostrar cómo un puñado de pétalos de jazmín macerados en Veterano pueden curarme una bronquitis aguda, y los quiroprácticos tendrán que demostrar que diferencian perfectamente una subluxación de una luxación sin poner en peligro la columna vertebral del paciente.

También se regulará la formación de los profesores. ¿Con qué criterio, con el político-administrativo de una licenciatura o unas oposiciones, o demandando del interesado que demuestre la memoria del agua, la acción curativa de la flor del ficus o que nos muestre mediante un aparato las fluctuaciones de la energía vital de nuestro cuerpo?

Según Francesc Ferrer, de la junta del Colegio de Médicos de Barcelona los cursos de formación convertirán a los aspirantes en «médicos de segundo nivel, porque su duración equivale a los módulos educativos de grado superior». Sin embargo, Ferrer ve «absurdo» que un médico no recomiende a su paciente una terapia alternativa cuando «a la mayoría de gente le funciona». El problema, según señala, «es que todavía no se ha demostrado que realmente actúen como dicen que actúan».[La negrita es mía]

María José Alonso, vocal de Plantas Medicinales del COF de Barcelona, considera "muy peligroso" que profesionales técnicos, sin una preparación adecuada, diagnostiquen enfermedades y prescriban productos homeopáticos sin tener competencia para ello, y se pregunta de qué forma se controlará si el técnico en terapia natural aplica un tratamiento a partir de un diagnóstico clínico previo o si realiza también el diagnóstico. "Hay que tener en cuenta que la homeopatía no es milagrosa, y que hay que saber cuándo puede ser aplicada y cuándo no, porque hay casos en los que no puede curar a un paciente", subrayó.

Mucho más disconforme con la regulación presentada por el Departamento de Salud catalán se mostró Assumpta Mestre, presidenta de la Sección de Homeopatía del Colegio de Médicos de Barcelona (COMB), que incluso tiene previsto hacer una impugnación del mismo. A su juicio, aparte de dar lugar a intrusismo, porque "permite que cualquiera pueda tratar enfermedades que pueden ser graves", facilita que un profesional no médico prescriba medicamentos, en coincidencia con la argumentación de María José Alonso.

En opinión de Mestre, "esta regulación puede crear un conflicto aún más grande al ya existente y constituir un peligro para la población, ya que oficializará acreditaciones y se podrá actuar de forma impune", manifestó. También de acuerdo a la explicación de la vocal de Plantas Medicinales del COFB, señaló que, aunque se supone que los técnicos no pueden hacer diagnóstico, sobre todo porque no conocen con profundidad las patologías y el enfermo puede tener alguna complicación, "nadie garantizará que no lo hagan".

El Departamento de Salud prevé que antes de fin de año se realice la primera convocatoria de evaluación de las competencias de los prácticos y la autorización de los centros por parte del Instituto de Estudios de la Salud y la Dirección General de Recursos Sanitarios.

Respecto a la CEE, la situación de las terapias no convencionales es muy dispar y desarmonizada de unos países a otros. Así, por ejemplo, en Francia sólo pueden ejercer la homeopatía los médicos que hayan cursado los correspondientes estudios de homeopatía; y los osteópatas tienen estudios homologados y reconocimiento, al igual que los acupuntores. En Inglaterra existen facultades de Homeopatía y estudios homologados de osteopatía y reconocimiento dentro de los profesionales de la salud. En Alemania y Dinamarca todas estas terapias se engloban dentro de unos estudios universitarios de tipo medio. En ningún caso pueden diagnosticar, pero sí tratar, previo diagnóstico médico con la obligación de remitir el paciente al médico para su control si se trata de síndromes mayores. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) recoge a los naturópatas como profesión y los define como "practicantes de las medicinas tradicionales".

En fin, que el panorama dista mucho de ser halagador, y este tipo de noticias que antes me producían alegría cada vez me entristecen más. Démosle tiempo al tiempo.

12 mayo 2006

Obesidad y charlatanería

Nos encontramos en un mundo complejo. Sobre cada tema en particular hay cientos y cientos de opiniones, la mayoría contradictorias entre sí, y casi todas bien fundadas o razonablemente fundadas. Uno a veces no sabe a qué atenerse, y la dificultad de formarse un criterio propio sobre cada asunto es notable, sobre todo por la ingente cantidad de información a la que se tiene acceso hoy en día.

El tema de la obesidad no escapa a esta corriente. Hay médicos y nutricionistas que "saben" cuál es la causa de la obesidad; hay otros médicos y nutricionistas que la saben también, pero resulta que no es la misma que antes, sino otra completamente diferente. Existen también terceros que, claro, saben cuál es la verdadera causa, pero casualmente no concuerda con ninguna de las anteriores. Misterio. ¿Han estudiado cada uno de ellos diferentes principios médicos, o unos son más listos y avispados que otros, que son unas mulas? ¿Nos engañan todos, y en realidad nadie tiene ni repajolera idea de lo que está hablando?

Los charlatanes de las dietas se suben al púlpito y comienzan a atronarnos con sus teorías, cifras, estadísticas, fundamentos médicos e historias de casos verídicos, cada uno arrimando el ascua a su sardina y procurando sobre todo vender muchos libros, videos de ejercicios o cursos de terapias adelgazantes misteriosas. El batiburrillo sería cómico si no fuera por lo importante que es el tema de la obesidad.

Seguramente no existe el punto medio. Yo he llegado a la conclusión de que no hay que creerse a pies juntillas lo que dicen todos estos personajes, ni siquiera los titulados o los que hemos tenido hasta ahora como gurús de la nutrición. A mí me gusta asimilar las ideas que me atraen de este tipo y las que me gustan de este otro, las cosas que dice este y las que dice aquel; me hago una especie de quiche de ideas, me lo como y lo digiero. Eso sí, todos los días pongo en cuarentena lo que tengo asimilado, y me preocupo, estudio, comento, consulto y procuro ir formándome lo más y mejor posible.

El viejo aforismo de "para perder peso hay que gastar más energía de la que se consume" parece ser que está en bancarrota. Muchos especialistas la han sometido a estudio y han visto que la cosa no es tan simple: hay gordos que apenas comen y flacos que se atiborran; hay gordos que no paran de moverse y flacos sedentarios. El recuento de calorías parece no funcionar.

¿Quizá la solución está en consumir grasas y no hidratos de carbono? Puede ser. A muchos nos va bien, funciona, pero en realidad también tiene su truco: al final, bastante al final, estas dietas tipo Atkins se convierten en dietas hipocalóricas, porque uno acaba hasta el bigote de tanto comer, y cada vez se ingiere menos y menos cantidad de alimento, con lo que se adelgaza... ¿O no? Porque acabamos de decir que no por comer menos se garantiza perder peso... ¿En qué quedamos, pues? Ah amigo, otro misterio...

Luego resulta que un simple relaciones públicas de una empresa se inventa una dieta a base de contar el "poder glucídico" de los alimentos, cosa en la que nadie había reparado hasta hace poco. Michel Montignac se ha forrado vivo con sus libros, sin tener la más mínima formación médica ni nutricionista. Y su dieta funciona, vaya que si funciona.... ¿Por qué? Ah amigo, misterio.

Otros dicen que sí que saben el porqué funciona: porque en el fondo es una dieta de las llamadas "disociadas": osease, dietas que permiten comer casi de todo y en cualquier cantidad siempre que no se mezclen proteínas y grasas e hidratos de carbono. Pero las dietas disociadas también tienen sus detractores, cómo no. Volvemos a las mismas.

Por último, están los que proponen dietas milagrosas basadas en tonterías sin sentido, en magia y en superstición: las dietas que se fundan en el color de los alimentos, las de alimento único, el ayuno ayurvédico, la cromoterapia, la homeopatía, la naturopatía y todas las "patías" orientales que ningún oriental ha seguido nunca pero que han aparecido en Occidente como por arte de magia. Y estas son las más peligrosas, sin duda alguna. Hay que huir de ellas como de la peste.

¿Conclusión? Bueno, yo no estoy aquí para proporcionar soluciones ni establecer conclusiones. Yo escribo lo que pienso y un poco de lo que he vivido, y si eso sirve a alguien de algo, pues mejor que mejor. De lo que sí estoy seguro es de una cosa: las medicinas llamadas "tradicionales", "alternativas" o similares son un compendio de barbaridades sin pruebas y sin sentido que pueden arruinarnos la salud a la menor oportunidad. Por favor, huid de ellas como del azúcar refinado, pero más aún. Cienciología para gordos, solo nos faltaba eso...

08 mayo 2006

Homeopatía por correspondencia

Debo reconocer que, últimamente, y a pesar de sus proverbiales raíces deminonónicas, la homeopatía se está apuntando a la corriente de la modernidad. Así, ya no sólo se imparten cursos vía telefónica –como he descrito en la entrada anterior de este mismo blog-, sino que también se emiten diagnósticos y remedios por correspondencia. Dentro de nada los homeópatas tendrán en el e-mail su instrumento más certero de prescripción y veremos inundada la Red de historias clínicas, todas ellas con nombre y apellidos.

Volvamos a la correspondencia. Por extraño que pueda parecer, fue uno de los fundadores de la corriente homeopática denominada unicista quien determinó, no la idoneidad del sistema, pero sí su aprobación y práctica. El Dr. James Tyler Kent estableció que la enfermedad se produce como consecuencia de la desarmonización de las energías vitales del cuerpo, y que en ella influyen tanto los síntomas locales como los globales. El paciente debe ser objeto de estudio en su integridad, física e intelectual, y en todo lo referente a su salud y a su vida en general, hábitos, costumbres, modo de vida, relaciones personales, vecinales, institucionales, hábitos alimentarios, etc. El estado general del paciente -agudo, crónico, leve…- determina la dosificación del medicamento, en este caso únicamente el Simillimum, es decir, el que produzca sintomas similares en una persona sana.

Y en esto que el Dr. Tyler va y escribe en un artículo lo siguiente:

“Para conseguir este resultado deseable cada caso tiene que ser individualizado, cada síntoma desde la cabeza hasta a los pies, tiene que ser indicado, cada variación de la salud tiene que ser conocida. Cualquier cosa que no esta como tendria que estar es un síntoma y tiene que ser apuntada. La imagen completa de la enfermedad no puede siempre ser indicada en un relato escrito, entonces el médico tiene que ver el paciente al menos una vez. Pero como muchos pacientes quieren ser curados por correspondencia, de hecho en ciertas circunstancias el mismo buen resultado puede ser conseguido por el paciente escribiendo sus síntomas mas sobresalientes, marcados, peculiares y característicos de la misma enfermedad.” [La negrita es mía]

El Dr. Tyler elaboró a tal fin un cuestionario en el cual se fijaban las preguntas mínimas a las que el paciente, cómodamente desde su domicilio, tenía que responder por escrito para explicar su dolencia y permitir al doctor emitir un diagnóstico certero.

Esto puede parecer una solemne tontería, y en verdad que lo es, ya que normalmente es dificilísimo para un lego explicar, y menos aún describir epistolarmente, algunos síntomas o padecimientos concretos. Imaginad a un afectado por hemorroides explicarle por carta al doctor cuáles son sus síntomas: el tamaño, color y hedor de las pústulas, la localización exacta de las mismas, si siente dolor al aplicar presión en la zona, y cómo de grande es dicha presión, si es mucha o poca o muy poca o una barbaridad, si le impide sentarse con normalidad o no o hacia qué lado del sillón inclinarse para no sentir molestias, si sangra mucho o casi nada (¿cuánto es “mucho”?)… En fin, multitud de síntomas que, independientemente de la enfermedad de que se trate, suelen ser en muchas ocasiones más consecuencia de la subjetividad y el sentimiento del paciente que muestras efectivas y concluyentes de que se padece alguna enfermedad.

Pero esto, aún siendo grave y paradójico, no lo es tanto si revisamos los postulados y principios de la homeopatía, y su práctica digamos forense. En efecto, uno de los fundamentos más sólidos con los que cuenta esta pseudociencia, aspecto incluso reconocido como virtud por la mayoría de sus detractores, es el contacto directo con el paciente, la relación personal, la afectividad, el trasiego de ida y vuelta de confianza y fe entre homeópata y paciente. Esta cercanía no sólo procura en el paciente un sentimiento de empatía, y que nadie duda que contribuye en gran manera al posterior desarrollo y eventual mejora de la enfermedad, sino que es fundamental para que el homeópata pueda desarrollar toda su sapiencia interrogatoria y practicar de manera descarada lo que se llama “lectura en frío”.

Efectivamente, en la mayoría de interrogatorios, por lo menos a los que yo he tenido acceso, es el homeópata quién pregunta antes de que el enfermo explique sus dolencias, o inmediatamente después de una sucinta y rápida enumeración de afecciones. Es muy fácil de esta manera influir en el paciente para que reconozca que tiene un síntoma que se le había pasado por alto, o que tal o cual episodio fue en realidad de mayor o menor importancia que la que le dió en su momento, o incluso dotar de nombre a un síntoma que el propio paciente no ha sabido explicar con precisión, y del que sólo el homeópata conoce su verdadero significado. Así cualquiera se siente comprendido y satisfecho. Si te han “adivinado” todos tus síntomas y te han “dirigido” hacia la curación, lo raro sería salir de la consulta sin el convencimiento de que la homeopatía te va curar. Esto sí funciona, no como esos medicuchos del seguro que ni siquiera te miran a la cara y que te despachan en apenas dos minutos… “Si ni siquiera me ha mirado…”, reza un aforismo popular.

Bueno, pues eso, que por birli birloque los homeópatas vuelven a olvidarse de sus bases doctrinales y hacen lo que les da la gana, o lo que les viene más cómodo. Item más, los homeópatas unicistas se atribuyen ser los más acérrimos seguidores del método puro de Hahnemann, en contra de otras corrientes dentro de la homeopatía no tan ortodoxas.

Muchísimos pacientes, algunos con razón y otros sin ella, se quejan de que el actual sistema sanitario imposibilita el contacto personal entre médico y paciente, lo que influye decisivamente en una mala calidad de la medicina pública. ¿Os imagináis que dirían si de pronto los médicos se pronunciaran a favor del diagnóstico y cura por correspondencia?

[El cuestionario, rico en descripciones, puede consultarse desde aquí mismo]

A los homeópatas se les ve el plumero

El pasado 4 de Abril escribí un pequeño divertimento para mi web "¡Existen los fantasmas!" acerca de un misterioso bichito al que los homeópatas tenían y tienen auténtica veneración: el Oscilococo, una bacteria que un médico militar, Joseph Roy, descubrió en el hígado de un pato, el Anas barbariae, y que no dudo en identificar como el auténtico causante de la gripe. Por supuesto que el asunto fué todo un camelo, porque el auténtico causante de dicha afección fué descubierto después, tenía forma de virus y no residía en absoluto en ningun hígado de ningún pato salvaje. Aún así Roy, tozudete él, movido por no se sabe qué oscuros intereses, o simplemente por ignorancia supina, siguió adelante con el bichito y elaboró una pócima homeopática a base de oscilococo como remedio antigripal. Ya en la época más o menos moderna los inefables laboratorios Boiron patentaron el mejunje y le dieron el nombre de Oscilococcinum, y desde entonces venden miles y miles de preparados a base de oscilococo para curar la gripe, la neumonía, afecciones respiratorias, etc, etc.

Hace unos pocos días inauguré un blog, llamado ¡Existen los fantasmas [El blog], el cual estás leyendo, con la pretensión de sustituir mi web de Fantasmas, que me daba bastante trabajo de edición y serios problemas de espacio en mi servidor. Así que decidí poco a poco ir trayendo a éste blog algunos artículos de la web que me parecieron interesantes, entre ellos el dedicado al Oscilococo, y que podéis leer aquí mismo [post "Bichitos homeopáticos: ¿El Oscilocuálo?"]. En aquel artículo, y casi a modo de premonición magufa, escribí:

"...hoy se comercializa por los inefables Laboratorios Boiron bajo la denominación de Oscilococcinum, y que está expresamente prescrito para infecciones respiratorias, gripe, resfriados, anginas, infecciones pulmonares, neumonías, pulmonías, asma bronquial y transtornos de la respiración. Imagínense las previsiones de ganancias de estos y otros laboratorios a la vista de la "terrible" gripe aviar que nos acecha".

Pues vaya casualidad, hombre. Hoy mismo leo la siguiente noticia en la prensa:

"Especialista dice homeopatía tiene remedio gripe aviar.
El presidente de la Federación Española de Médicos Homeópatas, Valentín Romero Bonilla, afirmó hoy que existe un remedio homeopático contra la gripe aviar extraído del pato salvaje. Romero Bonilla, que mañana inaugurará en el Puerto de la Cruz el segundo Congreso Nacional de Homeopatía, indica, en una nota de la organización, que la sustancia se denomina Anas barbarie y figura en el protocolo de tratamiento elaborado por el sector médico homeopático en caso de una pandemia de gripe aviar." [Leer entera]

¡Ya tenemos aquí a los homeópatas, en primera línea de fuego, ofreciéndonos la solución a una enfermedad que tiene más de doscientos años, a la cual todavía hoy en día no se le ha podido enfrentar medicamento o acción alguno infalible, causante por un virus conocido, estudiado, mutante y cabrón, pero que ellos arreglan en un plis plas con una pocioncita a base de hígado y corazón podrido de un pato cabreado.! ¡Aleluya, el Nobel de Medicina ya tiene destinatario este año!

Además de presentarlo como una novedad mundial, cuando dicho preparado existe ya desde hace décadas, se cuidan muy mucho de no mencionar su nombre comercial, el oscilococcinum, no vayan a hacerle propaganda a los laboratorios Boiron, que tienen la patente, y lo denominan Anas barbariae, o sea, igualico igualico que el pato cabreado del que se extrae. O el que ha escrito el artículo no tiene ni repajolera idea o tenemos guerra de pociones entre laboratorios homeópatas. Qué divertido.

Divertido y jodido, porque ya veo a miles y miles de afectados haciendo cola en los dispensarios homeópatas, algunos llamados Farmacias, para adquirir su dosis milagrosa antigripal, mientras en los laboratorios de verdad investigadores de verdad se rompen los cuernos para descubrir el mecanismo de mutación del virus y poder cogerlo por sorpresa y aniquilarlo de una vez por todas.

Mientras, proliferan como hongos los cursos y masters de homeopatía, algunos patrocinados incluso por Universidades, como la de Valencia o la de Sevilla. Y como novedad mundial (este año están que se salen...)... el Máster de Homeopatía Por Teléfono, en el que me imagino que el ineludible y fundamental presupuesto homeopático del contacto personal con el paciente de hará a través del electromagnetismo, la cuántica telefónica y el patrocinio de Airtel.

Bichitos homeopáticos: ¿El oscilocuálo?

[Introducción: sobre el Oscilococcinum: "El descubridor de esta maravillosa pócima fue Joseph Roy (1891-1878). Ejerció como médico militar durante la Primera Guerra Mundial. Asistió, entonces, a la terrible epidemia de gripe de 1917 creyendo descubrir en la sangre de las víctimas un microbio constituido por dos granos (cocos) desiguales y animado de un rápido movimiento vibratorio, de ahí el nombre que le da: oscilococo (oscilocoque). Además, el microbio observado es polimorfo, ya que se puede encoger hasta llegar a ser un virus en los límites de la visibilidad (con los instrumentos de la época). Pero cuando envejece se agranda, llegando a aparecer un tercer e incluso un cuarto grano (coco). Características todas ellas muy interesantes para un microbio que...¡no existe!" Dossier sobre Homeopatía. ARP.]

A partir del Oscilococo, que como hemos visto era una mera bacteria, pero que Roy, no se sabe cómo ni porqué, identificó rápida y certeramente con el virus de la gripe, supuso que el hígado y el corazón del Anas Barbariae estaba repleto de ellos, así que elaboró un preparado homeópatico a base de bichitos de estos, que hoy se comercializa por los inefables Laboratorios Boiron bajo la denominación de Oscilococcinum, y que está expresamente prescrito para infecciones respiratorias, gripe, resfriados, anginas, infecciones pulmonares, neumonías, pulmonías, asma bronquial y transtornos de la respiración. Imagínense las previsiones de ganancias de estos y otros laboratorios a la vista de la "terrible" gripe aviar que nos acecha.

[Primera metedura de pata, y gorda: la homeopatía no reconoce enfermedades, sino enfermos. Para la homeopatía la causa de las enfermedades no son los gérmenes patógenos, sino el desequilibrio vital. ¿Entonces en qué quedamos? ¿Los laboratorios aprovechan para fabricar sus medicamentos que la gripe está causada por un gérmen, identificado con nombre y todo, y el resto de enfermedades no? Magia potagia, sin duda.]

El caso es que hace tiempo ya se me metió en la cabeza que debía haber en algun sitio alguna evidencia de la existencia del Oscilococo; no podía imaginarme que Roy o Boiron fueran tan ignorantes o directamente mentirosos, y con aparatosas contradicciones, para seguir propagando el bulo y llenándose los bolsillos con él. Consideré que lo mejor era enviar mails de consulta a diversos homeópatas particulares e instituciones homeopáticas, que seguro deberían saber del tema más que nadie, puesto que tratan con el bichito a diario, y de paso, para que quedara constancia escrita de las posibles respuestas a mis pesquisas.

Antes que nada diré que quiero ser honesto. Así, reconozco que esta serie epistolar comenzó con una cuestión en la que metí la pata casi hasta el fondo: en efecto, en la pregunta que formulé (y que luego leeréis) a la AMEHB (Asociación Española de Homeopatía), Revista Esculapio (del Colegio de Homeópatas de Asturias), la Sociedad Médico Homeopática de la Comunidad Valenciana, la Fundación Homeos, la Federación Española de Médicos Homeópatas y a tres homeópatas particulares, aparecía el término "oscilococcinum", cuando en realidad me tendría que haber referido al "oscilococo". Así, algunos me respondieron sacándome de mi error, algunos incluso con cierto tufillo altanero que ya me hizo sospechar que la pregunta les irritaba el culo. Los mails pueden leerse a continuación, en primer lugar el mío y después las respuestas. Mi mail:

"Estimados señores:

Me encuentro realizando una aplicación interactiva sobre Homeopatía y me urge conseguir una imagen o representación de la bacteria que ustedes llaman "Oscilococcinum". ¿Podría indicarme dónde podría conseguir dicho material? En Internet he realizado una búsqueda exhaustiva y no lo he encontrado.

Gracias de antemano y saludos cordiales."

Respuesta 1: (de una homeópata particular)

"Oscilococcinum no es ninguna bacteria. Es un producto de laboratorios Boiron, diríjase a ellos. De nada."

Respuesta 2: (del Colegio de Homeópatas de Asturias, a través de su Revista Esculapio)

"Demuestra Vd. poco conocimiento de medicina y homeopatía: Oscillococcinum no es una bacteria, es el nombre registrado del autolisado de higado y corazón de Anas Barbariae, dinamizado a la dilución 200K y comercializado por el laboratorio Boiron"

[Claro que tengo pocos conocimientos de medicina y homeopatía, por eso les pregunto a ustedes que deben saber algo más. ¿O no? Después lo veremos.]

Inmediatamente después subsané el error volviendo a enviar un e-mail rectificando. En este segundo caso las respuestas sólo fueron dos, echando balones fuera. Léanse los mails:


Mi rectificación:

"Tienen ustedes razón. Me he informado más a fondo y se trata del Oscilococo, descubierto por Joseph Roy, por lo que les reitero mi solicitud. Espero no resultar pesado."

Primera respuesta (de una homeópata particular):

"Pues ya sabe Ud. más que yo, no lo había oído en mi vida. De todas formas eso no tiene nada que ver con homeopatía, para saber de bacterias, mejor consulte a un microbiólogo o al departamento de Microbiología de alguna Facultad de Medicina...

un saludo"

[Obsérvese el grado de "desinformación" en el que se mueven y con el que operan estos autocalificados de "profesionales" en cuyas manos muchísimas personas dejan su salud... y su dinero]

Segunda respuesta (del Colegio de Homeópatas de Asturias):

"El estudio de los microorganismos es ámbito de la MICROBIOLOGÍA, por lo que le sugerimos contacte con alguna web o Sociedad Científica de ese campo"

Comprendí que ya no iba a poder sacar nada más en claro de estos sujetos, me sentía fichado, así que cambié de táctica y mandé varios mails a diversas asociaciones y profesionales de Microbiología. Este es mi mail:

"Estimados señores: ¿Podrían indicarme si existe la bacteria denominada "Oscilococo" que usan los laboratorios homeopáticos para elaborar el medicamento Oscilococcinum? Tengo entendido que la descubrió un médico militar durante la I Guerra Mundial, un tal Joseph Roy, pero no tengo más referencias ni sobre el autor ni sobre el microbio. ¿Podrían aclararme este asunto, o proporcionarme bibliografía al respecto?

Gracias de antemano y un cordial saludo,"

El primer mail que recibo en respuesta es por parte de la Federación Europea de Asociaciones de Microbiología, sección española. Es claramente una metepata de la secretaria, puesto que cree estar consultando con algún superior y en realidad me está respondiendo a mí, reenviándome mi propio mail. La respuesta dice así:

"Hola Humberto: acabo de enviar e-mail Congreso FEMS a todos los socios
¿que contesto a este e-mail?, Isabel"

[Me mosquea un poco la duda: ¿no sabe qué contestarme por ignorancia o por no buscarse problemas con el colectivo homeópata? mmmmmm.... me estoy volviendo conspiranoico]

El segundo mail que recibo no tiene desperdicio, así que lo reproduzco íntegro:

"Estimado amigo: Oscilococo no es una bacteria, no existe. Joseph Roy jamás consiguió identificarlo y no está recogida en ningún documento científico. Este médico observó una bacteria en forma de coco en sangre de patos de Bavaria, y pensó que podía ser causa de la gripe, pero no progresó en sus investigaciones. Más tarde se adjudicó la gripe a otra bacteria, Haemophilus influenzae, hasta que pudo confirmarse que se trataba de un virus. La confusión es fácil puesto que las infecciones por bacterias son una complicación relativamente frecuente de la neumonía, especialmente en épocas cuando no se disponía de técnicas para la identificación de virus. Pero Roy siguió con su idea aunque no tuviera ningún fundamento científico, y desarrolló un medicamento homeopático basado en extractos de hígado y corazón de pato de Bavaria (Anas barbariae), considerándolos una fuente de “Oscilococos”. Este es el medicamento que algunos fabricantes denominan Oscillococcinum, y que el temor a la gripe del pollo parece haber puesto de nuevo de moda. No tiene ningún fundamento su uso, pero al menos no parece producir daño. El único trabajo científico publicado que conozco sobre él no detectó ningún efecto significativo (lo adjunto al correo), por lo que, como ocurre con el resto de los medicamentos homeopáticos, su uso es sólo cuestión de fe. Personalmente prefiero la leche caliente con miel y coñac, que por lo menos alivia las mucosas, calienta y sabe mejor. Y puedo adelantar que los ensayos sobre vacunas para la gripe H5N1 han dado muy buenos resultados, por lo que si aparece finalmente una cepa adaptada al hombre en pocos meses podremos hacerle frente.Un cordial saludo, Rafael Rotger.

Prof. Rafael Rotger Anglada
Dpt. Microbiología II
Facultad de Farmacia
Plaza de Ramón y Cajal, s/n.
Universidad Complutense
E-28040 Madrid (Spain)
Tel.: (+34) 913 941 888
Fax: (+34) 913 941 745

Bueno, me digo, pues ya tengo argumentos para iniciar la ofensiva, así que vuelvo a escribir a la homeópata particular -aún desconozco si es médico o no, sólo firma con su nombre- y al Colegio de Homeópatas de Asturias en éstos términos:

"Gracias por su respuesta.

Como estoy confrontando posturas para mi trabajo, he seguido su sugerencia y he obtenido respuesta de un prestigioso departamento de Microbiología de una Universidad española, en los términos que siguen:"

[aquí les reproduzco el mail que me ha enviado el señor Rotger]

y finalizo diciendo:

"Agradecería cualquier comentario que tuviera a bien hacer sobre este respecto. Reciba un cordial saludo,"

La respuesta, aunque se ha hecho de esperar, llega al final, y dice así:

"que el oscilococcinum tiene que ver con homeopatía ya se lo dije yo, lo fabrica laboratorios Boiron y si que es un remedio homeopático. Que yo como homeópata unicista no lo recete, es otra cuestión, porque si trato al enfermo en lugar de la enfermedad, es muy raro que la alteración de la energía vital de un paciente me lleve a osciloccinum, de hecho nunca me ha sucedido.
Otra cuestión sería si los remedios homeopáticos bien indicados (no con criterio alopático sino homeopático) funcionan, a pesar de ese artículo que a mi no me ha insertado pero supongo que se refiere al metaanálisis aparecido en verano 2005 en The Lancet, que por cierto fue un escándalo además de por su falta de rigor científico porque se destapó que estaba financiado por laboratorios farmacéuticos, y ese tema no lo voy a tocar aquí"
sólo decirle que yo primero estudié medicina y trabajé como médica alópata, y descontenta con los resultados (no solo a corto plazo) de mi trabajo seguí buscando y estudié homeopatía (y lo sigo haciendo, después de 20 años) y la practico y durante toda mi larga experiencia he atendido a miles de pacientes de diferentes culturas, razas, nivel intelectual, social y económico, y además de observar los resultados y seguir a los pacientes durante años (cosa que raramente puede hacer un alópata) y comprobar la eficacia de mi terapia (no siempre, por supuesto, todos tenemos fracasos), me parece un insulto a todos estos pacientes que han estado gastando su tiempo y su dinero en ello, que la gente no es tonta y va a lo que le funciona, mal que le pese a algunos.

Además todos estos médicos-as que están tan en contra de la homeopatía o dicen que no sirve de nada, ni siquiera la conocen, ni se han molestado en estudiar sus principios, sólo concluyen que si alguna vez va bien es por el efecto placebo, que no voy a negar que existe, pero para todos, porque cuando un enfermo toma un antibiótico durante un proceso gripal (indicado por su médico para más inri) que evidentemente no tiene ningún efecto antivírico, se mejora por el efecto placebo.
Y esto es sólo un ej.
Para más información sobre homeopatía le recomiendo la web de mi sociedad, de donde supongo ha sacado mi mail, donde encontrará artículos y tambien enlaces con >otras asociaciones homeopáticas unicisatas.
Un saludo
Ana Salvador

Presidenta de la Sociedad Médico Homeopática de la Comunidad Valencia
http://www.smhcv.org/"

Mi respuesta fué la siguiente (su mail en cursiva y gris):

"Estimada señora o señorita:


Desearía hacer ciertas precisiones sobre su mail de respuesta al mío.

que el oscilococcinum tiene que ver con homeopatía ya se lo dije yo, lo fabrica laboratorios Boiron y si que es un remedio homeopático. Que yo como homeópata unicista no lo recete, es otra cuestión, porque si trato al enfermo en lugar de la enfermedad, es muy raro que la alteración de la energía vital de un paciente me lleve a osciloccinum, de hecho nunca me ha sucedido.

Es un axioma médico admitido que para sanar a un enfermo hay que tratar su enfermedad y su causa, no sus síntomas. Si ustedes, como homeópatas, consideran que "no existe la enfermedad, sino el enfermo" -que como usted debe saber es lo que reza la ley de individualización formulada por el creador de la homeopatía, Samuel Hahnneman- deberían poder demostrar cómo detectan la "alteración de la energía vital", tipo de energía desconocida hasta ahora para la ciencia. De hecho, siguiendo esta práctica, podría darse el hecho curioso de que usted prescribiera un medicamento para el dolor muscular cuando en realidad dicho síntoma está escondiendo un principio de infarto de miocardio, o recetar oscilococcinum debido a lo que parece una sintomatología gripal cuando en realidad pùede tratarse de algo mucho más grave, como una neumonía, y que si no se trata a tiempo, o debido a un mal diagnóstico, puede derivar en la muerte del paciente. Todas las enfemedades conocidas y tratables hasta el momento tienen un origen demostrado, y no es precisamente el desequilibrio de los humores naturales (teoría válida en el S. XVIII y desechada hace cientos de años gracias al microscopio y a la detección de gérmenes patógenos). Por otro lado llama la atención como, individualizando al enfermo, es posible la existencia de sustancias (me niego a considerarlos medicamentos) que se fabrican en serie, de manera stándard, y con una lista de indicaciones amplia y precisa. En teoría, según usted, debería existir una sustancia para cada enfermo.

Otra cuestión sería si los remedios homeopáticos bien indicados (no con criterio alopático sino homeopático) funcionan, a pesar de ese artículo que a mi no me ha insertado pero supongo que se refiere al metaanálisis aparecido en verano 2005 en The Lancet, que por cierto fue un escándalo además de por su falta de rigor científico porque se destapó que estaba financiado por laboratorios farmacéuticos, y ese tema no lo voy a tocar aquí"

No, no me refiero a dicho artículo de The Lancet, aunque podría haberlo hecho. Tengo en mi poder bibliografía suficiente para sustentar lo que digo, y si me la precisa con muchísimo gusto se la remitiré. Por otra parte, podría remitirle también las lista de eventos, cursos, "estudios", tratamientos, conferencias, masters, etc, que patrocinan los Laboratorios Boiron, primer laboratorio mundial de productos homeopáticos.

sólo decirle que yo primero estudié medicina y trabajé como médica alópata, y descontenta con los resultados (no solo a corto plazo) de mi trabajo seguí buscando y estudié homeopatía (y lo sigo haciendo, después de 20 años) y la practico y durante toda mi larga experiencia he atendido a miles de pacientes de diferentes culturas, razas, nivel intelectual, social y económico, y además de observar los resultados y seguir a los pacientes durante años (cosa que raramente puede hacer un alópata) y comprobar la eficacia de mi terapia (no siempre, por supuesto, todos tenemos fracasos), me parece un insulto a todos estos pacientes que han estado gastando su tiempo y su dinero en ello, que la gente no es tonta y va a lo que le funciona, mal que le pese a algunos.

Sus argumentos no dicen nada en contra de la que ustedes llaman medicina "alopática". Primero tendría que especificarme porqué estuvo "descontenta con los resultados" durantes tantos años, y en segundo lugar nadie niega el alejamiento progresivo que existe en la actualidad entre medicina-paciente, pero eso no se debe a su ineficacia, sino a la masificación del sistema sanitario y a la sobrecarga de trabajo que por ello sufren muchísimos médicos de nuestro país. La solución está en una medicina pública mejor y más organizada, con más medios y mayor inversión, no en una medicina llamada "alternativa" sin fundamentos científicos.

Además todos estos médicos-as que están tan en contra de la homeopatía o dicen que no sirve de nada, ni siquiera la conocen, ni se han molestado en estudiar sus principios,

Loa médicos formados en universidades no estudian los principios de la homeopatía porque son absoluta y categóricamente falsos, y por ello no tienen cabida en los estudios universitarios. Los principios homeopáticos tienen su origen en una época en que los tratamiento médicos no pasaban de las sangrías y de las operaciones en vivo y se desconocía la existencia de los virus y de su mecanismo de acción. La ley de similtud (similar se cura con lo similar) no tiene ninguna base científica; es absurdo pensar que un envenenamiento con cianuro debe tratarse con más cianuro, o que la rabia se cura a base de inoculaciones del mismo virus que se intenta combatir: es un dislate. Sobre la ley de individualización ya le he comentado antes, y sobre el principio de las dosis infinitesimales debería usted preocuparse un poco más en conocer cómo se elaboran las sustancias homeopáticas para darse cuenta de que a partir de ciertas diluciones no quedan en la disolución absolutamente ninguna molécula de principio activo, ninguna. Sus "efectos", por ello, son inexistentes per se y van categóricamente en contra de la Farmacodinamia (disciplina farmaceútica que sí se estudia en Universidades) que precisa de la interacción de moléculas para producir efectos medibles. Por otro lado, la llamada "memoria del agua" que tan seriamente defienden ustedes, y en virtud de la cual aunque no hayan moléculas de principio activo en una sustancia esta igual produce efectos, porque el medio de disolución "recuerda" las propiedades de los elementos que han estado en contacto con él, nos llevaría a la paradoja de que el agua potable no debería ser consumida por el hombre, ya que en algun momento estuvo en contacto con arsénico, mercurio, cianuro y todo tipo de sustancias tóxicas para el cuerpo humano, ya que "recordaría" sus propiedades y podría ser letal. Como puede observar si razona un poco, éste presupuesto es absolutamente falso y pertenece más a la esfera de lo mágico y sobrenatural que al mundo real. Y no sólo la teoría desmiente este hecho: ahí tiene el famoso caso del Dr. Benveniste, en el que se demostró sin posibilidad de duda la inexistencia de dicha "memoria". Tengo varios documentos e incluso un vídeo de los experimentos con el Dr. Benveniste que podría remitirle si usted me lo solicita.

sólo concluyen que si alguna vez va bien es por el efecto placebo, que no voy a negar que existe, pero para todos, porque cuando un enfermo toma un antibiótico durante un proceso gripal (indicado por su médico para más inri) que evidentemente no tiene ningún efecto antivírico, se mejora por el efecto placebo.

En este caso estamos hablando de malos profesionales, no de defectos de la medicina, y me tendría que indicar dichos casos con más concreción, porque todos los médicos que yo conozco jamás recetarían un antibiótico para un resfriado, y si lo hacen, repito, es mala praxis, no defecto teórico de la medicina. Y, efectivamente, es posible que el paciente mejore debido al placebo precisamente por eso, porque el antibiótico no produce ningún efecto positivo, aunque sí negativo, en el paciente: en efecto, un antibiótico mal prescrito puede causar daños en la flora saprofita y provocar la aparición de enfermedades concurrentes bastante más graves, y por ende provoca en el paciente síntomas más propios de una enfermedad que de un remedio. Así, cuando el antibiótico deja de ingerirse, se produce una mejora automática y natural del paciente, haya tomado o no remedio homeopático.

Y esto es sólo un ej.
Para más información sobre homeopatía le recomiendo la web de mi sociedad, de donde supongo ha sacado mi mail, donde encontrará artículos y tambien enlaces con otras asociaciones homeopáticas unicisatas.
Un saludo
Ana Salvador

Y yo le recomendaría revisar sus estudios y conceptos sobre la homeopatía y que tuviera en consideración algunas conclusiones que le expongo: la homeopatía supone un claro regreso a postulados y épocas ya superadas, donde el componente animista y mágico tenía más fiabilidad que el puramente médico; sus bases teóricas son espúreas y no se basan en la experiencia ni en la experimentación clínica; los estudios de fiabilidad de la homeopatía no pasan de ser meros análisis estadísticos y no estudios clínicos; la homeopatía puede impedir el diagnóstico real y certero del médico "alópata" lo que puede llevar a funestas consecuencias; la posible y demandada por ustedes inversión de medios públicos en esta pseudomedicina desviaría la inyección de fondos hacia otras investigaciones que sí producen curación de enfermedades y que ayudarían a tener un sistema sanitario mejor y más descongestionado. Es cierto que, al menos, los productos homeopáticos tampoco producen daños en los pacientes, debido a su inexistente formulación química, pero ello no debería ser excusa para que la sociedad pudiera exigir responsabilidades a los especialistas homeopáticos, tal y como se exige a los médicos titulados, en los casos en que las curaciones prometidas no se produjeran o aun en los casos, tambien documentados, de eventuales intoxicaciones y efectos secundarios no deseados.
Y para finalizar hago mío el aforismo: "La única medicina buena es una medicina mejor"
Reciba un cordial saludo,"

Así pues, mis amigos, del Oscilococo ni pum, lógico tratándose de un germen inexistente. Lo peor sin duda de todo esto es que Boiron, propietaria de la patente del Oscilococcinum, sigue vendiendo el producto sin modificación alguna desde que Roy inventó la primera pócima en 1917, y los homeópatas del mundo entero lo siguen "recetando" haciendo oidos sordos a la evidencia, siguen llenándose los bolsillos y siguen aprovechándose del miedo y la buena fe de la gente para cometer su fechoría. Y los que lo hacen por ignorancia, como mi interlocutora de antes, no tienen disculpa tampoco. ¿Qué tipo de ética gastan esas personas que se creen con derecho a abrir una consulta y a atender enfermos sin saber qué se traen entre manos?


Muchos de ellos, los más gritones, están ya solicitando el carácter universitario de la Homeopatía, y siguen abrumándonos con Cursos y Masters de lo más extraño. Si esto llegara a ser firme en un futuro, me imagino que los alumnos tendrán que estudiar algo de Microbiología. ¿Qué pasará entonces cuando descubran que el oscilococo es un invento, una mentira, que no pueden detectarlo en sus microscopios, con qué cantinela saldrán entonces, con qué cara recetarán en el futuro Oscilococcinum? ¿Y qué pensarán cuando comprueben que la función de un medicamento reside en su interacción química, que sólo se produce en presencia de moléculas de sustancia, y que la inmensa mayoría de los medicamentos homeopáticos no contienen molécula alguna de principio activo? ¿Pedirán la revisión de la Farmacodinamia y su supresión como disciplina científica o qué?


Pueden leer aquí el último estudio (2005) realizado sobre el Oscillococcinum y su eficacia frente a la gripe, aviar o no.

ADENDA: he encontrado un valioso estudio sobre el Oscilococo y su producto resultante que espero que os guste. Lo podéis leer aquí.

A modo de presentación

Seré breve.

La homeopatía (me niego a escribirla con mayúsculas, aunque a veces se me escapará) es una materia extraña: sus estudiosos y practicantes reconocen que sus bases son altamente cuestionables, que carecen de fundamentos científicos probados, que van en contra de todo lo normalmente admitido dentro de la comunidad cientifico-médica, que sus preparados en teoría no pueden producir efectos, pero que aun así los producen, y que no saben cómo funciona éste miserioso mecanismo, pero que funciona.

Un ufólogo te dirá que estudia los ovnis porque cree que existen; un paranormalólogo te dirá que estudia las psicofonías porque existen, y que la telepatía es un hecho real, y que la telekinesia también lo es; un acupuntor te dirá que su método funciona, y un radiestesista que sus métodos funcionan. En cambio, un homeópata (si tiene la mínima formación, que no es así en la mayor parte de los casos) te reconocerá que los preparados homeopáticos no contienen sustancia activa alguna, pero que aun así producen efectos. Es decir, reconocen que su cuerpo doctrinal es falso, pero creen en él a pies juntillas.

Esa es una de las cosas que más me llaman la atención de esta pseudociencia, y una de las razones por las que me decido a inaugurar este blog. La otra razón es porque la comunidad científica digamos "ortodoxa" sí ha propuesto una solución a dicho aparente misterio, una solución que cuadra con los hechos observados, está probada y es totalmente científica: el efecto placebo, y es bueno que el público en general y los seguidores acérrimos de la homeopatía tengan elementos para juzgar si esto es realmente así o no, y puedan entonces opinar y elegir con conocimiento de causa.

El efecto placebo está probado científicamente. Las soberanas contradicciones y conclusiones y prácticas de esta pseudociencia no lo están. Aquí intentaré describirlas y exponerlas lo más objetivamente posible, aunque no pienso renunciar, cuando sea preciso, al sarcasmo y al sentido del humor. Lo siento, no sé escribir ni pensar de otra manera.

Adelante, pues.