31 enero 2007

La fuerza vital oficial de los homeópatas

Acaba de aprobarse por el Consell Executiú de la Generalitat de Cataluña el proyecto de decreto de regulación de las llamadas terapias alternativas, entre las que se incluye la homeopatía. Este decreto propone, entre otros extremos, regular tanto el acceso como el ejercicio de la práctica homeopática por parte de practicantes no titulados oficialmente. Para ello, dispone que los mismos deberán seguir un curso de formación específico y aprobar un examen evaluatorio que les permita ejercer como homeópatas con todas las garantías legales y santiarias correspondientes. El curso y el examen evaluatorio correrán a cargo del Instituto de Estudios de la Salud de la Generalitat, que expedirá las oportunas acreditaciones y titulaciones.

Como instrumento para realizar estas evaluaciones el Instituto ha elaborado una Guía de Evaluación (en catalán) en la que se fijan los criterios que deberá cumplir el futuro homeópata para poder ejercer como tal, y contiene una serie de recomendaciones y directrices que deberán aplicarse y observarse, tanto en el ámbito del tratamiento de enfermedades como en el de la práctica deontológica. Por ejemplo, qué debe conocer el aspirante sobre el nacimiento de la homeopatía y su historia, fundamentos, principios, cómo se elaboran los remedios y cuáles son sus aplicaciones, cómo realizar un diagnóstico completo, la entrevista al enfermo, la relación de la homeopatía con la medicina convencional, etc, etc.

En el apartado Conceptos Fundamentales, la Guía establece que el futuro practicante homeópata deberá saber qué es y ser capaz de valorar el estado "de la fuerza vital de la persona para decidir acertadamente la orientación terapéutica..." así como "ser capaz de evaluar sus manifestaciones psicofísicas".

Luego entra en los apartados concretos correspondientes a cada enfermedad a tratar, con otra serie de recomendaciones y advertencias, algunas concretas y relativas y otras generales. Estas de tipo general son:

"A. Ser capaz de identificar por parte del terapeuta la situación de salud a tratar en base a las necesidades y síntomas de la persona.
B. Evaluar las causas de la alteración.
C. Aplicar el tratamiento homeopático dirigido a potenciar y activar los propios recursos de
la persona y sus defensas, para conseguir su equilibrio y su bienestar, y mejorar así su calidad de vida.
D. Orientar y ayudar a la persona a hacer frente a su situación de salud, según sus propias decisiones, y a recuperar la armonia, así como el desbloqueo de la energia".

En ningún momento ni lugar de la Guía se explican éstos conceptos de fuerza, energía, armonía... ni su relación con el estado físico del paciente. Se supone que los examinandos deberán aprenderse y estudiar por su propios medios unos conceptos tan sumamente importantes para su práctica, y yo me pregunto en qué fuentes beberán (¿Mesmer, quizá?).

Desde luego que en la Guía citada no hay nada nuevo: se limita a fijar unos mínimos exigibles para poder ejercer como homeópata, pero no cuestiona ni los fundamentos ni la práctica de la homeopatía. Otro ejemplo de cómo lo urgente suele atenderse antes que lo importante.

26 enero 2007

Mentiras homeopáticas

Cuando la gente habla de homeopatía, mayormente sus practicantes y seguidores acérrimos, utilizan con frecuencia un concepto que me irrita profundamente, porque se lo apropian injusta -y yo diría dolosamente-, y lo hacen aparecer como algo que la Medicina convencional rehúsa: considerar al paciente como un todo.

Hay muchas homeopatías, casi tantas como desarrolladores de sus "principios" (muy mal nos iba a ir si hubiera tantas medicinas como médicos): la unicista o pura de Hahneman, la más espiritual de Tyler Kent, la homotoxicología de Reckeweg, la pluralista, la astrológica,... Todas ellas han agregado su particular granito de arena a la teoría original. Y todas tienen el elemento en común de pregonar que actúan holísticamente, osease, atendiendo no sólo a los aspectos concretos de la enfermedad, sino también al comportamiento social, el bagaje cultural, los hábitos deportivos y sexuales, las fobias y filias del enfermo, etc.

Claro, lo que ocurre, según los homeoplastas, es que las enfermedades están causadas por desequilibrios en la energía vital, por desarreglos psicológicos o porque uno le tiene miedo a los truenos o siente temor ante los enanos. Si esto fuera así, que no lo es, los médicos harían (y hacen) muy bien en ignorar todas estas zarandajas. Por fortuna no se tragan esa bola y se dedican en cuerpo y alma -y todo lo que el falible sistema les deja- a lo que realmente importa: descubrir la enfermedad, sus causas, sus agentes causantes, en su caso, y ponerle remedio, NO SOLO A LOS SINTOMAS, señores homeoplastas, sino al mismo origen de la enfermedad.

En concreto, la odontología homeopática (¡tachán!) se aferra al término "holismo" para exponer sus teorías y sus conclusiones, por supuesto no probadas, y se lanza al ruedo para pregonarlo. En concreto, una especialista de dicha práctica nos dice en su web:

"Considerando al individuo como una unidad indivisible que no puede reducirse a sus partes individuales ni puede ser separado de su entorno social, cultural y espiritual, deberíamos pensar que cuando surgen patologías en la boca, esto también pertenece a un desequilibrio o una desarmonía más profunda que se evidencia por síntomas que van más allá del cuidado y atención que se dedique a la higiene o la dieta."

Hala, ya puede comenzar la mascletá, que dicen en mi tierra.

Pues sí, señora mía, eso es cierto (salvo lo de la "desarmonía", claro), ¿pero en qué difiere realmente su pensamiento de la práctica convencional de la medicina? Las patologías bucales pueden ser debidas a muchas otras causas, además de las que cita, como malformaciones congénitas, traumatismos, infecciones, etc. Pero usted no puede decir que los odontólogos y médicos en general no atienden a la causa de esas patologías, porque estaría mintiendo. ¿O usted, como dentista, no receta antibióticos, sólo "globulitos"? ¿No está reconociendo, pues, que ataca el origen de la patología, como el resto de médicos, y no sólo sus síntomas?

Caray, si hasta el mismísimo Hahneman lo reconoce (aunque sus afirmaciones puedan parecernos estrambóticas), como usted misma lo cita:

"Cuando el dolor de dientes no surge de una herida externa que inmediatamente lo preceda siempre representa el síntoma principal de una enfermedad que se encuentra distribuida con diferente índole por todo el sistema, surgiendo por ejemplo de una prolongada lactancia, por abuso de las funciones sexuales, del café o té por miedo, por enojo, por ejercicios violentos y recalentamiento del cuerpo, por fatiga, por enfriamiento, por una vida sedentaria, etc."

Es decir que, como el mismo factótum reconoce, la enfermedad puede deberse a múltiples causas, y éstas deben investigarse una por una hasta dar con la correcta. Pero eso no es privativo de la homeopatía, mi buena señora, eso lo hacen los médicos de verdad diría yo que desde que se estableció la Medicina como ciencia, mucho antes -pues- de que la homeopatía se inventara.

Y sigue diciendo Hahneman un poco más abajo:

"Es necesario buscar el remedio que corresponda ya que si utilizamos el incorrecto el cuadro puede agravarse. Digo remedio, no implicando paliativos, los cuales solo calman el dolor por quince minutos y luego lo empeoran, sino que insisto en un agente medicinal que sea apropiado para la enfermedad que elimine el dolor por completo en el término de algunas horas, para que por un largo tiempo (casi tan largo como la vida) no vuelva a ocurrir"

¿Ese "remedio" no implicará la extracción de una muela, previa radiografía o la corrección mediante aparatos, no? ¿Y ese "agente medicinal" no se referirá a los antibióticos, analgésicos, antiinflamatorios, etc, verdad? ¿Dónde radica la diferencia, pues? (aparte, por supuesto, de que los antibióticos convencionales suelen acabar con la infección o las extracciones corrigen malformaciones y alivian permanentemente el dolor, y los remedios homeopáticos suelen producir menoscabo de economías inocentes) ¿A qué santo esa "propiedad holística" como privativa y exclusiva de la homeopatía?

Pero eso no es todo, ni mucho menos. En su afán de aparentar ser más holísticos que nadie, que eso viste mucho, algunos se inventan teorías -repito, en absoluto probadas- sobre nuevas aplicaciones homeopáticas. Así, como son todos tan holísticos, no pueden resistir la tentación de flirtear con otras pseudoprácticas, como la digitopuntura, para seguir dale que dale con que el cuerpo humano es un todo, y eso lo descubrieron ellos hace poco.

La teoría odontohomeopática general, volviendo a ella de nuevo, lanza al ruedo la especie (léase burrada supina) de que cada diente tiene relación con un órgano determinado de la persona: por ejemplo, el primer y segundo molar tienen relación con las glándulas mamarias, los caninos se relacionan con la vesícula biliar o los incisivos superiores con los órganos sexuales y la glandula pineal. Aquí pueden comprobarlo los lectores.

Total, que de auténticos y probos humanistas, nada de nada, más bien al contrario, ingeniosos homeoplastas que se revisten de conceptos grandilocuentes intentando dejar a los sufridos médicos de verdad y a la Medicina que practican a la altura del betún. Y nada que se salga fuera de la práctica común de la medicina alopática, así que menos humos; "está todo inventado", como dijo Manolete.

¿Están ustedes afirmando que los médicos convencionales no prestan atención a la obesidad como causa de hipertensión arterial, o no tienen en cuenta la influencia del stress en las úlceras gastroduodenales, o ignoran que la caries se produce por mala alimentación y falta de higiene dental (en puridad la producen ciertas bacterias, pero vaya...)? ¿Y no atacan la raíz de estas y otras dolencias, su causa? ¿De veras se limitan, como dicen y mienten la mayoría de homeópatas, a tratar los síntomas y en paz?

Así que ya está bien de coñas marineras y de que si la abuela fuma, y no fabulen más. Están faltando gravemente al respeto de los miles y miles de médicos que estudian, investigan, se preocupan e invierten su valioso tiempo en descubrir por qué demonios se ponen -sí, también ustedes, homeoplastas- enfermos.

14 enero 2007

Homeopatía y Astrología

La mayoría de nosotros, cuando pretendemos revestir de veracidad y/o seriedad alguna afirmación o actividad, buscamos -si no lo hemos hecho previamente, lo normal es que sí- avales, información, hechos que convaliden y apoyen sin lugar a dudas nuestra afirmación o que respalden nuestra actividad y que la revistan de la máxima fiabilidad posible. Eso podría llamarse en lenguaje llano "cargarse de razón", y es muy importante de cara a la formación interna de cada persona, a su credibilidad de cara a la sociedad y a su manera de desenvolverse en el mundo.

La homeopatía, como si de una persona se tratara, también busca ese respaldo, ese certificado de validez, y acude a "autoridades", a "métodos", a "experiencias" para obtener su espaldarazo (desde sus presuntas bases hipocráticas hasta su aspiración de convertirse en disciplina cientifica regulada). Pues bien: un homeópata italiano -lástima no conocer su nombre- se ha puesto a investigar por su cuenta y ha encontrado interesante y apropiado para respaldar su actividad nada menos que la astrología, seguramente convencido de que la probable influencia de las estrellas es un aval, además de antiquísimo, de lo más apabullante.

Nuestro buen homeópata ha escrito un opúsculo al que he tenido acceso en su versión castellana, titulado simplemente "Homeopatía y Astrología", y en él expone algunos asuntos muy interesantes respecto a esa relación en principio tan extraña. Seguramente no acaba de apercibirse del flaco favor que con ello ha hecho a los defensores de la homeopatía digamos más ortodoxa o académica, que intenta por todos los medios acercarse a la cientificidad y al status oficial para desvestirse de su ropaje pseudomágico y no perderse en los mares del olvido definitivamente.

Pero vaya, nuestro amigo ha encontrado, como decíamos , algunas relaciones interesantes. Por ejemplo, los dichosos Cuatro Elementos Fundamentales se corresponden a los cuatro arquetipos físicos del ser humano (que dice ser: linfático, sanguíneo, bilioso y nervioso), y en ellos, además, se encuentran incluídos todos los signos del Zodíaco, respectivamente como signos de Agua, Tierra, Aire y Fuego. (Aquí hay que mencionar al gurú de la astrología moderna, André Barbault, que en su "Tratado de Astrología" ya sugiere considerar la energía planetaria de la Luna y Neptuno asimilable al elemento Agua; la del Sol, Marte y Urano cercanas al elemento Fuego; Mercurio y Saturno corresponderían a la Tierra y Venus y Júpiter al aire).

Sigamos. Entre otras cosas, nuestro homeópata ha establecido -a mi parecer- una nueva extensión de la astrología que yo hasta ahora desconocía por completo: la astrología anatómica. No sólo las estrellas condicionan nuestro destino y carácter, sino también decretan si somos gordos o flacos, altos o bajos, con buena o mala leche, con granos o sin granos, deportistas o vagos, guapos o feos.

Pero mejor lo leemos directamente de su obra (el documento venía ya traducido y no he querido retocarlo). Comienza comentando la estrecha relación entre los signos del zodíaco y los cuatro elementos primigenios:

"La astrología se basa sus bases en las energías vibratorias de cuatro específicos elementos, cada uno correspondiente a una lista manifestación energético presente en naturaleza, cada uno representante un particular tipo de percepción psico–física - emotiva.
Cada elemento corresponde a un estado de la materia: el Fuego es la energía radiante ionizada, la Tierra es la materia sólida, el aire es la materia gaseosa y el agua aquella líquida.
Estos cuatro elementos, representando la composición fundamental de todas las estructuras materiales y orgánicas que obran dentro del universo conocido, van a también crear la estructura portante energética del Zodiaco.
Y las doce Señales Zodiacales, como arregla simbólico energético expresan los muchos matices del elemento primordial al que pertenecen por similitud.
El elemento Fuego expresa la energía dinámica y cinética, la excitabilidad y el fervor físico, psíquico y espiritual. Y la lucha, el salto imperioso por la conquista material o la realización moral o la elevación espiritual.
Aries, Leo y Sagitario como señales de Fuego manifiestan el principio vital que infunde calor, ilumina y energiza. Se caracterizan por el entusiasmo, la creatividad o, al negativo, por el egocentrismo y la vehemencia.
La Tierra representa la energía de conservación, condensación, contracción, expoliación, límite. Y la mineralización, la cristalización, el endurecimiento. Simboliza la acumulación, la estabilidad, la resistencia y la concentración.
Las señales de Tierra - Tauro, Virgo y Capricornio - manifiestan habilidad en el empleo del mundo material, conservatorios son prácticos y, al negativo, posesivo, melancólicos y pesimistas.
El aire representa todo lo que es movimiento y comunicación: es la energía vital asociada con la respiración; es la energía mental que planea e hipotiza. Se difunde y se acostumbra.
Géminis, Libra y Acuario como señales de aire, son atadas a las expresiones de la mente y a las percepciones del pensamiento. Libertad, disponibilidad, alegres vitalidades los caracterizan. Al negativo: inquietud, labilidad y la tendencia a dispersar “al viento” las mismas energías.
En cambio Cáncer, Escorpio y Piscis pertenecen al elemento Agua expresión de creatividad, acrecentamiento, desarrollo evolutivo de la especie. Y la energía regeneradora y compenetrante. Y fluidez, humedad, dilatación, calma, tolerancia pero también pasividad, sensiblería, variabilidad, apaticità e impresionabilidad
."

Y en seguida nos presenta los tipos homeopáticos según estén influenciados por uno u otro elemento primordial. Recordemos lo importantísimos que son la constitución física y los rasgos de la personalidad del paciente para la homeopatía:

"En toda su actividad de investigador clínico Hahnemann no estuvo nunca muy interesado a las clasificaciones constitucionales en cuanto elaboró a uno su personal subdivisión se basada en las Diátesis.
Sus sucesores pero oyeron la necesidad de acercar las diátesis homeopáticas a las tipologías constitucionales de los antiguos sistemas médicos basados sobre la teoría humoral, clasificaciones que–por la cultura occidental - parten todo de aquéllos creados por Hipócrates de Coo (458–370 A.C.).
En la suya “Teoría de los Humores” Hipócrates distingue cuatro de ello fundamentales: sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra o atrabile.
De esta clasificación se producen cuatro carácteres humanos fundamentales: lo Sanguíneo cuando hay predominio de la sangre; lo Linfático si prevalece la flema; lo Bilioso cuando hay abundancia de bilis amarilla; lo Nervioso cuando prevalece el atrabile (bilis negra).
Pero el mismo Hipócrates se inspiró en las doctrinas de las escuelas curo–filosóficas natas en Magna Grecia acerca de un siglo antes de él, sobre todo a las de Empédocles de Agrigento (492–432 A.C.) che facevano risalire ogni principio primordiale a quattro elementi naturali: il fuoco, la terra, l’aria e l’acqua.
Platón al alrededor de en el 410 A.C. scriveva:
“[…] ya que son cuatro los yernos de elementos de que es compuesto el cuerpo o sea tierra, fuego, agua y aire, el exceso y el defecto de estas cosas contra naturaleza o el desplazamiento que ocurra de su sede a un diferente de la ustedes, producen perturbaciones y enfermedades” Las Constituciones Homeopáticas se pueden comparar así con los Modelos del Tema Navidad, en relación a los Elementos Astrológicos predominantes en el Tema: la Constitución Carbónica corresponde al elemento Agua, el Sulfurica al Fuego, el Sulfurica Muriático al aire, la Fosfórica a la Tierra.
"

Pero la cosa no acaba aquí, sino que el autor del trabajo nos presenta tres nuevas constituciones homeopáticas suplementarias, seguramente -aunque del todo improbable- por si algún paciente, llegado el caso, se le escapara de alguna de las precisas características anatómicas expuestas anteriormente:

"Por el elemento Agua: la Constitución Fluorica
La gran particularidad del sometido Fluorico es la asimetría del cuerpo–un hombro más sobre de la otra, una pierna ligeramente más larga, un ojo un po más grande de otro, dientes del esmalte irregular instalado irregularmente, etc–unida a una grande flexibilidad e iperelasticità debido a la hipotonía muscular y al iperlassità legamentaria.
Podemos comparar este biotipo con un acróbata por la capacidad de lograr asumir posturas difícilmente factibles de sujetos normales.
Difícilmente el peso corpóreo alcanza el sobrepeso, los dedos de las manos son flexuosos, los pies presentan el aplastamiento de la vez plantilla y las articulaciones a nivel de la tibia están cansadas con tendencia a las distorsiones–las mujeres dolores soportan los zapatos con los tacones altos -; los huesos son deformados y gráciles.
El Fluorico es predispuesto como como hacia las descalcificaciones la osteoporosis y los ipecalcificazioni el espesamiento del fémur; cortinas a los lombalgie, a las luxaciones; el lassità del tejido elástico se lo prepara a los ptosi del estómago, riñón y útero, a las hernias congénitas, a las varices, a las almorranas, al fibroma uterino, a las carreras, al fibrosclerosi de los tejidos del testículo, del overa, de la mama, del útero, de las amígdalas y adenoides.
Psicológicamente en el sometido Fluorico predomina la inestabilidad psíquica con tendencia a la paradoja y al imprevisible: el niño es inestable, indisciplinado, agitado con dificultad a agruparse en el estudio; el adulto es un ansioso que se desanima pronto, preocupándose de todo,
Sus más altas calidades son la intuición y la genialidad que lo llevan hacia el éxito social y profesional pero también puede actuar sin escrúpulos, llegando a asumir comportamientos deplorables y viciosos.
El Fluorico deforma su realidad y aquel del mundo en cuyo vivas hasta no aceptar la misma imagen, el propio cuerpo y toda su complejidad psicotécnica lo predispone hacia el alcoholismo.
Las personas que nacen con muchos planetas en las señales pertenecientes al elemento Agua son las que se acercan de más a esta biotipología, sobre todo aquellos sujetos en que, en el Tema Navidad, predomina la señal de los Piscis y el planeta Neptuno.

Por el elemento Tierra: la Constitución Mesoendoblastica
En este biotipo el talle es bajo, pesado, holgazana, inarmónica con un desarrollo más en ancho que en altura; todo es grande: nariz, orejas, labios, manos, pies, músculos, genitales.
El predominancia digestivo se repone de la boca grande, de la baja estatura es de la flema.
El aspecto macizo y el abundante desarrollo pilífero le otorgan un aspecto casi bestial.
De mediocre inteligencia, insensible a las ajenas exigencias, duras, materialista y realista cuando se encuentra en disequilibrio psicofísico puede llegar a ponerse impulsivo, bestial, agresivo, en poder de impulsos malos.
Los característicos psico–físicas - humorales del Mesoendoblastico se asocian bien con algunos sujetos pertenecientes al elemento Tierra, sobre todo aquellos en cuyo Tema Navidad hay predominancia de planetas en la señal del Tauro.

Por el elemento Aire: la Constitución Muriática
Cuando en la Constitución Sulfurica Muriático domina de más la miembro muriática el sujeto generalmente está delgado, tendente a la anemia sideropenica, del cutis malsano, predispuesto hacia las enfermedades de enfriamiento con aridez de la mucosa nasal y rinitis también alérgica: un hipotenso que a menudo está sobre todo enfermo de cefalea y hemicráneas si estudiante echa el ancla, que puede sufrir de mala digestión debida a un defecto de producción del ac. Clorhídrico y que con el pasar de los años ayuda incontinencia urinario.
El sueño a menudo es molestado sobre todo a causa de la inseguridad psicológica con complejos de inferioridad; después de los acontecimientos desagradables fácilmente cae presa de síndromas ansiosas–depresivas.
Caratterialmente quiere a la compañía pero no la concede, no hiere para no ser herido, es sobre todo muy sensible a la disonancia famigliare en la fase juvenil.
En la fase de descompensación psicofísica lo Muriático es desalentado, cortinas a investigar recuerdos desagradables para poder afligir; teme la soledad pero luego la búsqueda, se preocupa por su futuro y tiene miedo de perder la razón.
Se conmueve tan mucho por él mismo de hacerse tomar de continuas palpitaciones.
Ninguna cosa logra más a alegrarlo y se pone duro de modos, perezosos, fácilmente irritable, que rehuye cualquier tipo de trabajo prolongado.

Tal como es realmente difícil encontrar un Tema Navidad completamente sólo dominado por uno Elemento, es casi imposible encontrar a un individuo caracterizado por una sola predominante Constitución Homeopática. Generalmente cada uno de nosotros es estructurado de al menos dos constituciones, en cuyo generalmente uno domina con respecto de la otra y del análisis del propio Tema Navidad es posible remontar a los tipos de Constituciones predominantes.
Para localizar la Constitución Homeopática, del análisis del Tema Navidad, se tiene que determinar los Elementos dominantes observando la posición de los planetas personales en las señales zodiacales.
Luego se pueden conseguir todavía informaciones útiles de los aspectos astrales entre los planetas: se tienen que considerar importantes los aspectos angulares de un planeta al Sol; de un planeta hacia el planeta señor de la señal en que cae el ascendiente; de un planeta hacia el planeta señor de la señal solar–por los sujetos femeninos tienen que también ser tomados en consideración los aspectos a la Luna -. "


En fin, lo que decía al principio, flaco favor ha hecho si pretendía con la astrología dar carta de seriedad a la homeopatía. Para mí que es al revés, que aún la desacredita más, y seguro que muchos homeópatas estarán pensando lo mismo.

06 enero 2007

En Suiza la homeopatía es una cuestión de decisión popular

En el año 1999 un estudio promovido por el Dr. Matthias Egger, de la Universidad de Berna, en Suiza, y que se publicó en la revista The Lancet, concluyó que la homeopatía no ofrecía mayores garantías de efectividad que el placebo, y propuso en consecuencia que ella misma, y cuatro "terapias naturales" más fueran excluídas del catálogo de base de los seguros médicos obligatorios.

"No decimos que la homeopatía no funciona", explica Matthias Egger, partícipe en la investigación. "Sólo decimos que los efectos que la gente parece sentir, tal vez no se deben a las pastillitas blancas."

El efecto placebo de un medicamento sin agente activo es un fenómeno suficientemente investigado. Un medicamento funciona porque el paciente lo cree así. De esta forma, los científicos han comprobado, por ejemplo, que se reducen los dolores dentales postoperatorios cuando el médico acerca el aparato de ultrasonido hacia la cabeza del paciente, ya sea que la máquina se encuentre prendida o no. Otro ejemplo: las pastillas de azucar verdes parecen tener mayores efectos que las rojas cuando se les da a las personas que padecen de temores.

"Algunas personas se encuentran sencillamente más abiertas al concepto (homeopático)", dice Egger. "Valoran la conversación con alguien, en lugar de los cinco minutos de visita médica para recibir una receta. Buscan la interacción."

Debido a que los placebos pueden lograr efectos terapéuticos, hay buenas razones para prescribirlos. No obstante, muchos médicos vacilan en dar ese paso por diversas razones.

La ética médica ordena que la relación entre el doctor y el paciente debe basarse en la honestidad, el respeto y la confianza. Un médico que prescribe un placebo debe mentir a su paciente, sino el medicamento no tendría efecto.

En segundo lugar, la prescripción de placebos podría llevar a contrarrestar los síntomas, en lugar del padecimiento. El dolor de cabeza puede ser un síntoma del estrés, pero también es señal de un tumor. Los métodos de tratamiento necesarios son en ambos casos muy distintos.

De acuerdo a datos de la Asociación de Médicos Homeópatas de Suiza, que cuenta con alrededor de 400 miembros, "alrededor de 20% de la población se trata regularmente con la homeopatía". Algunos estudios incluso indican que un 80% de la población suiza ya ha acudido a este tipo de tratamiento.

Fruto de la presión que este grupo y otros realizaron sobre el tema, las autoridades federales han decidido someter a consulta popular la inclusión o no de la homeopatía en el sistema sanitario suizo. El propio Egger votará por el 'no' en las urnas. "Pero si la mayoría del voto ciudadano quiere esa oferta en los tipos de tratamiento, lo aceptaremos con gusto."

Hasta aquí la noticia.
Descorazonadora, por cierto. Porque, ¿hemos de dejar nuestra salud en manos del público en general, o de interesadas compañías aseguradoras, o en manos de quien debe estar, los médicos titulados? Hay que hacer notar que la consulta popular no se basa en la eficacia o no de la homeopatía, sino en su pertinencia o no como actividad médica asegurada. Parece ser, y esto es lo más grave, que se soslaya el tema de la eficacia de la homeopatía, aún cuando los estudios realizados son concluyentes en su contra. Demasiado mercado, demasiada mentalidad monetaria... Al fin y al cabo parece que al suizo medio no le importa pagar más por un servicio médico aunque no esté demostrada su eficacia. Puede parecer un interés legítimo, el acaparar todas las posibles soluciones a un problema de salud, pero dice muy poco sobre el espíritu crítico del público en general, y menos aún de las compañías aseguradoras, que no dudarán en aumentar sus pólizas con el pretexto del nuevo gasto farmaceútico.

La salud y el dinero, pésima combinación.

[Noticia original en este enlace]